El otro día, escuchando un programa de radio, descubrí que también tienen su espacio para las cosas felices. Los oyentes llaman y cuentan a un contestador telefónico el porqué son felices ese día.
Después de varios días puedo volver a escribir en esta libreta y al ver sus páginas en blanco pensé ¡qué difícil es contar cosas felices! habiendo muchísimas, seguro. Hoy, por ejemplo, me encantó poder venir a comer a mi casa, algo bastante difícil últimamente.
¡Ah!, se me olvidaba. Ayer conseguí poner al día un montón de papeles. ¡Qué bien sienta tenerlo todo en orden!
¡Feliz día!