jueves, 22 de septiembre de 2011

una pequeña gran cosa

El otro día, escuchando un programa de radio, descubrí que también tienen su espacio para las cosas felices. Los oyentes llaman y cuentan a un contestador telefónico el porqué son felices ese día.

Después de varios días puedo volver a escribir en esta libreta y al ver sus páginas en blanco pensé  ¡qué difícil es contar cosas felices! habiendo muchísimas, seguro. Hoy, por ejemplo, me encantó poder venir a comer a mi casa, algo bastante difícil últimamente.

¡Ah!, se me olvidaba. Ayer conseguí poner al día un montón de papeles. ¡Qué bien sienta tenerlo todo en orden!

¡Feliz día!

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